Así hablamos en la campaña Un líder en mi lugar

Esta es nuestra intevención en la Comisión II del Senado en el marco de la Campaña Un líder en mi lugar, realizada el pasado 21 de mayo.

 

Bogotá D.C., mayo 21 de 2019.

Intervención del Coordinador Nacional Agrario

Situación de líderes y lideresas sociales.

 

Buenos días

 

Hoy quiero presentar un saludo de lucha y resistencia a todos los líderes y lideresas sociales que en este momento junto a sus comunidades defienden la vida y el territorio; a aquellos liderazgos que en este momento se encuentran presos gracias a montajes judiciales, y a aquellos que han dado su vida por la organización social hoy recordamos con respeto su memoria y su trabajo.

 

Mi nombre es Jhon Noriega y vengo en representación del Coordinador Nacional Agrario de Colombia, organización campesina compuesta por 49 procesos, presencia en 22 departamentos y un poco más de 22 años de trabajo organizativo; 22 años en los que las amenazas, las judicializaciones, el desplazamiento, la persecución y la muerte han sido una constante en nuestros territorios.

 

Todo esto por pensarnos un campo con vida digna y soberanía popular

 

El Coordinador Nacional Agrario desde su nacimiento ha sido victima del terrorismo de Estado, y aquí quiero hacer memoria de Fernando Lombana Martínez, líder campesino del Norte del Tolima y fundador de este proceso, quien fue asesinado con solo 30 años de edad tras su liderazgo en movilizaciones cafeteras; movilizaciones en las que el ejército abiertamente decía “el que se atreva a pasar por aquí lo matamos” y que cobro la vida de nuestro compañero a quien le dispararon en el pecho desde el interior de una tanquera que cerraba el paso a una marcha.

 

Es importante decir que nuestra organización le apuesta a la Reforma Agraria, el reconocimiento del campesinado como sujeto político de derechos y de su territorialidad, el fortalecimiento de la economía campesina, el posicionamiento de las guardias campesinas, el respeto de la vida y los Derechos Humanos, la soberanía y autonomía, la colectividad y en general, un modelo que le apuesta a la vida digna antes que a la explotación y mercantilización de la tierra y quienes habitamos en ella.

 

Estos puntos obviamente no le gustan al Estado ni a su elite política, que a lo largo de la historia han ajustado una estrategia de despojo y desplazamiento de los territorios para facilitar la acumulación de tierra, profundizar en la explotación minero energética, el desarrollo de monocultivos y primar intereses particulares e incluso extranjeros sobre los de las comunidades.

 

Para ello, hay que ser claros y decirlo, al movimiento social y claro está, a sus líderes, se les ha aplicado de manera sistemática el terrorismo de Estado

 

Un breve barrido de la regiones y procesos que integran al Coordinador Nacional Agrario permite ver como de manera sistemática se atenta contra la vida de mayores, adultos, mujeres, niños, de nosotros los jóvenes y en general de la organización y los liderazgos sociales.

 

Por ejemplo, el Comité de Integración del Macizo Colombiano -CIMA- del Sur Occidente de Colombia:

 

Se sabe que la mayor fuente hídrica del país es el Macizo Colombiano, es decir, un nudo montañoso que se extiende por los departamentos de Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca y Huila, donde la violencia se ensañó con los líderes y campesinos que luchan por sus derechos y la defensa de su territorio y sus recursos naturales. Desde 1980 hasta 2014, el CIMA, que reúne a campesinos de 22 municipios del Cauca y Nariño, fue blanco de 127 actos victimizantes: entre ellos, 31 casos de asesinatos selectivos, 16 detenciones arbitrarias y 14 de desplazamientos forzados.

 

Región Centro Oriente:

 

En la región Centro Oriente hay múltiples casos, pero hoy queremos resaltar el asesinato del presidente de la Asociación Departamental de Usuarios Campesinos (ADUC) y también fundador del CNA – Héctor Alirio Martínez; quien fue asesinado por el Ejercito Nacional, y así lo han determinado distintas instancias judiciales pues está probado que en la madrugada del 05 de agosto del 2004, en la vereda Caño Seco de municipio de Saravena – Arauca, un grupo de militares saco de la casa en que este compañero descansaba y lo llevo al patio junto a otras 3 personas para matarlos y posteriormente justificarse diciendo que eran guerrilleros muertos en combate.

 

Casos similares han pasado en Antioquia, donde fuerzas paramilitares casi logran extinguir a la Asociación de Pequeños y Medianos Productores del Oriente Antioqueño -ASOPROA-, esto con muertes, desapariciones y desplazamientos. De igual forma, todos sabemos y está documentado que desde 1999 en el Catatumbo hay fuerte presencia paramilitar con dos propósitos claros, 1. Promover condiciones que favorezcan la explotación de recursos ambientales, y 2. Aniquilar todo el proceso de organización y movilización social y comunitaria, lo que produjo grandes masacres, el desplazamiento de miles de personas y claro está, el control del territorio; situación que no deja de estar vigente, pues las comunidades y procesos adscritos al CNA viven bajo una constante amenaza y amedrentamiento de este tipo de grupos, a lo que se suma la militarización de la vida por la alta presencia del ejército.

 

Y así podrían seguirse dando ejemplos de cómo las regiones y procesos que componen al CNA son víctimas de un terrorismo del Estado que se expresa a través grupos paramilitares y de gobiernos donde la sociedad ha sido blanco de guerra y que vale decir, entre 1998 y 2010, es decir, durante los 2 periodos de gobierno de Álvaro Uribe el registro único de víctimas suma 5.827.898 personas.

 

Ahora, el terrorismo de Estado ha afectado al Coordinador Nacional Agrario no solo con muerte, sino también con montajes judiciales cuyo único propósito es desarticular la organización social y facilitar la ruptura del tejido social.

 

Y aquí quiero contarles que el 22 de marzo de 2017 en la región del Sur de Bolívar se capturaron a 12 líderes y lideresas sociales bajo acusaciones de supuestamente pertenecer a grupos guerrilleros, pero no es solo eso, durante el desarrollo del proceso la fiscal encargada del caso argumento que lideresas como Milena Quiroz de la CISBCSC, debía estar privada de su libertad porque promovía y organizaba marchas que en el criterio de esa Fiscal, eran peligrosas; desconociendo de por si el derecho a la protesta que tenemos en Colombia. Vale decir que esta fiscal fue acusada por su propia institución de hacer parte de una red de corrupción y que poco a poco las personas injustamente acusadas han ido recuperando su libertad.

 

Otro caso de falso positivo judicial que queremos mencionar aquí es el de Hermes José Burgos, fiscal de la Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro -ASONALCA- que hace parte del CNA; a quien desde septiembre de 2018 le arrebataron su libertad no por concierto para delinquir como señala la Fiscalía, sino por haber liderado proyectos productivos, organizativos y políticos en el departamento de Arauca y en el Centro Oriente de Colombia. Le arrebataron su libertad porque defendió los intereses del campesinado en mesas de interlocución con el Gobierno nacional.  Esos son, para el Estado, sus verdaderos delitos.

Más reciente aún, el 8 de marzo miembros del CTI detuvieron a nuestro compañero Ancizar Morales, una persona de alrededor de 30 que hace parte de la Junta Directica de la Asociación Campesina de Antioquia (ACA) y que desde hace unos 14 años ha apoyado y desarrollado estrategias de producción orgánica, además de impulsar procesos de formación y capacitación audiovisual con jóvenes campesinos; trabajo que lo llevaría a ser concejal del municipio de San Francisco – Antioquia.

 

A él la Fiscalía le imputó cargos por tráfico de estupefacientes, utilización de menores y tenencia de armas, pues en el allanamiento realizado a su casa, en la zona rural, fue encontrada una escopeta que culturalmente es utilizada para cazar. Son extraños los señalamientos puesto que las denuncias fueron realizadas por una fuente que no se identificó, y corroboradas por una persona que Ancísar había denunciado ante la Policía por vender sustancias ilícitas.

 

Todos estos lideres mencionados han surgido producto de la desigualdad, de la exclusión y negación de derechos, han surgido por el desplazamiento y la muerte, han surgido por la construcción de una nueva sociedad, y la respuesta sistemática del estado ha sido la estigmatización, el señalamiento, la desidia y falta de voluntad para esclarecer todo tipo de agresiones y farsas judiciales. Nos queda claro que las cárceles y la muerte son la respuesta de los tiranos contra un pueblo que reclama, pide justicia, libertad y vida digna.

 

Nos queda claro que los ejercicios de autoprotección son necesarios pues el Estado quiere callar a todo aquel que cuestione su modelo de muerte, nos queda claro que hay una respuesta sistemática en contra de nuestra vida y libertad, es claro que a los jóvenes nos quieren para la guerra y que el Estado usa todas las formas de opresión para desarticular la organización social.

 

Los lideres y lideresas sociales, las organizaciones, regiones y procesos que integran al Coordinador Nacional Agrario están siendo perseguidos, desplazados, encarcelados, estigmatizados y asesinados, pero no por eso vamos a decir de decir

 

Por la defensa y recuperación del campo colombiano, vida digna y soberanía popular

 

Gracias.