El trapiche comunitario de La Aurora contribuye a la soberanía alimentaria

En la vereda La Esmeralda, del municipio de Villahermosa, funciona un trapiche comunitario, cuya producción mensual es de 50 a 100 pacas de panela, donde cada paca tiene 18 panelas de 3 libras cada una. Entre dos familias en promedio se distribuyen el proceso de producción cada mes. La arrancada de la caña, su molienda, la descachaza o limpia y posteriormente el moldeo de los cuadros para empacar y comercializar. Una apropiación comunitaria del alimento a base de caña.

A raíz de la minga nacional hecha en el 2016, el norte del Tolima tuvo su punto minguero en el Líbano. Allí se reunieron campesinos y campesinas de este municipio y de Villahermosa para protestar contra el gobierno nacional, debido a los acuerdos incumplidos en la Cumbre Agraria, pero también para exigir el cumplimiento de exigencias locales que posicionaron las comunidades hacia las alcaldías y gobernaciones. Ninguna administración se salvó.

Por esta razón, se establecieron proyectos productivos en los territorios movilizados sobre gallinas ponedoras, diferentes cultivos, tiendas comunitarias y centros de acopio. Entre ellos, está el trapiche comunitario impulsado por la comunidad de Villahermosa. Desde entonces y a pesar de los tramites administrativos que impone la ley para este tipo de gestiones, se sacó adelante el proyecto colectivo y al día de hoy, la comunidad de La Aurora tiene garantizada la panela en su casa.

Ya superado el problema de la panela, se presentan otros conflictos que deben solucionarse. Por ejemplo, no todos los vecinos y vecinas participan del trapiche comunitario, existe la idea de enriquecimiento con este proyecto y al no ver grandes cantidades de plata por la venta de la panela, algunos no continúan con el proceso. Por ello, la Asociación Tienda Comunitaria de La Aurora y la Junta de Acción Comunal trabajan en la formación de conciencia crítica y empoderamiento de la comunidad alrededor del trapiche, no como un proyecto para subir de estrato, sino una alternativa de soberanía alimentaria y vida digna, defensa y permanencia del territorio.

Porque esa es el sentido del proyecto comunitario, ir creando condiciones de bienestar, permanencia, organización y dignidad en la vereda. Debido al abandono estatal las necesidades son muchas, pero desde la iniciativa comunitaria la gente se organiza para cambiar esa realidad, al tiempo que exige al Estado que no se haga el ciego. Así poco a poco, se va construyendo el poder popular en el Norte del Tolima de la mano de quienes continúan el legado de Ángel María Rodríguez, Camilo Rodríguez Restrepo, Fernando Lombana y el resto de campesinos y campesinas que ya no están, pero su ejemplo de lucha perdura entre montañas, fincas y caminos del territorio.

Secretaría de Formación y Comunicación

Coordinador Nacional Agrario