Se desata la participación popular en Colombia

El mes de mayo de 2018 será recordado como  el más agitado por cuenta de la participación social en los comicios electorales para la presidencia de la república que por primera vez en la historia de Colombia le puso casi 5 millones de votos a un candidato señalado como de izquierda, y más de 10 millones si se suman  las otras dos candidaturas alternativas; todas con discursos anti establecimiento,  propuestas reformistas, y hasta transformadoras.

Junio promete ser mejor en materia de unidad,  movilización y participación;  la segunda vuelta por la presidencia está candente, y  con seguridad desatará toda clase de acciones de calle, foros, manifestaciones y dinámicas democráticas cuyo enfoque será la construcción de un proceso convergente que luche por los cambios y trasformaciones de la Colombia para la paz y la justicia social.

Igualmente, inician  decenas de acciones de participación para la construcción de paz en Colombia, que pretenden no solo alimentar las propuestas de nuevo país en el marco de la coyuntura política, sino aportar al proceso de paz y negociaciones que desarrollan el gobierno nacional y el Ejército de Liberación Nacional, ELN,  en la Habana Cuba.

En Nariño, Huila, Santander, Arauca, Quindío, Chocó, Cauca, Cesar, Atlántico, Antioquia, Boyacá y Tolima la mujeres iniciaron a través de la JUNTANZA “LOS DIÁLOGOS TERRITORIALES POR LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ EN COLOMBIA”. Simultáneamente en la ciudad de Barrancabermeja toma un nuevo aire el proceso de DIALOGO NACIONAL MINERO ENERGETICO Y AMBIENTAL, espacio convocado por:   la cumbre agraria, campesina étnica y popular en el marco de sus mandatos, pliegos, la mesa de negociación con el Gobierno y su apuesta de articulación con el movimiento social,   y la Mesa Social Minero Energética y Ambiental que articula más de 80 organizaciones de todo el país que luchan en todas las regiones contra los impactos de la explotación minero energética en los trabajadores, las comunidades y la naturaleza; se citaron  para dar curso a los diálogos regionales por la defensa y cuidado de la vida y el territorio; el objetivo principal de estos diálogos es darle cuerpo a la propuesta de política y modelo minero energético y ambiental para el país, y buscar la incidencia de esta propuesta en el proceso de paz.

Muchas regiones,  pueblos y sectores, preparan sus iniciativas como es el caso de la Comisión Étnica que ya firmó un acuerdo de este carácter en el proceso de paz entre FARC y Gobierno Nacional, y harán lo propio en el proceso actual entre Gobierno y ELN. Campesinos, jóvenes, Comunidades de Fe, pescadores, artistas, población con discapacidad, entre otros, ya tienen sus propuestas de participación en la construcción de paz, y las pondrán a jugar seguramente antes de que se termine el 7 de agosto el gobierno de Santos, y entre a dirigir el país un nuevo gobierno que la sociedad espera le apueste a la paz con justicia social.

Producto de estos escenarios, los movimientos sociales de Colombia, continúan planteando sus propuestas como bandera de paz, exigen una participación vinculante y decisoria, exigen garantías para la vida y la defensa del territorio, en ese sentido, hacen el llamado al Gobierno Nacional y al próximo presidente para que continúe el proceso de implementación con las FARC, siga el proceso de dialogo con el ELN, y respete los acuerdos pactados en procesos de negociación con los pueblos que se han movilizado y continúan construyendo ejercicios de Gobiernos propios y defendiendo los territorios desde la concepción de la armonía y respeto a la vida digna.

 

Congreso de los Pueblos